
Las tres llaves de oro
Un día, un joven estaba sentado en la orilla de un atardecer, el sol casi se dormía, en ese momento llego un hombre de rasgos morenos, los ojos grandes y llenos de paz. El joven observaba el movimiento de las olas, observaba el azul del mar.
El hombre de rasgos morenos, se sentó cerca de una roca que dormía en la arena. El joven empezó a moverse un poco nervioso, como con miedo a mirar ó peor aun a ser observado, el hombre de rasgos morenos suspiro, luego se levanto. ¡Adonde va! asombrado, el joven con la voz un poco seca, pregunto. El hombre de rasgos morenos dijo, muy sereno y más tranquilo que un grillo en invierno: Voy al otro lado del mar, allí el sol todavía no ha bajado, podre contemplarle mejor, apreciar más la lentitud con que duerme el sol.
El joven, contesto a su idea; ¡Pero puedes observarle aquí! ¡Lo ves desde aquí! Si contesto el hombre, con la mirada más concentrada en el bello atardecer, lo veo, es verdad, pero si no me acerco a él, no sabré que forma tiene, desde ese ángulo, se dice que se puede sentir más que este atardecer, desde aquí solo veo que el sol, nuestro bello sol, se va a dormir, las olas lo cubren y el azul del mar le adorna, mas si voy hacia el otro extremo, allí podre ver su destino final…Descubriré la leyenda, me atreveré a ir por ese atardecer.
El hombre se marcho, lentamente como pasa todo en ese mundo, un mundo lleno de paz. El joven lo miro por segundos, sus ojos parecían hablar un idioma nuevo ¡Ummm!, espera dijo, un poco más seguro, yo también quiero ver y sentir ese atardecer. ¡Allá al otro lado mar!..Así se marcharon sin más preguntas, el sol les esperaba.
Fin
''Cuando tengas ante ti una película como esta, obsérvala, grábala en tu memoria, pero no te quedes solo con el espejo que lo adorna, busca su esencia, de donde viene y a donde va..Analízala…''